Hace poco, un amigo que conocí en un palco VIP me contactó y me contó que había perdido un millón de dólares. Su anfitrión también era Cooper Meysel Silverman. Yo no perdí tanto como él, pero el patrón fue casi idéntico.
Tras perder una cantidad de seis cifras, me invitaron a participar en un programa VIP para apostadores.
Al principio, me sentí como si fuera un cliente exclusivo. El gerente VIP, Cooper Meysel Silverman, se puso en contacto conmigo, me ofreció bonificaciones, me envió mensajes de texto insistentes, me invitó a eventos y me hizo sentir importante.
Pero en retrospectiva, no fue un trato VIP. Fue presión.
Esta es una advertencia para cualquiera que sea invitado a un programa VIP de casino en línea o de apuestas: pregúntese por qué lo invitan. Generalmente, no se le trata como VIP porque sea especial, rentable o respetado. Se le elige como objetivo porque la plataforma cree que seguirá depositando, intentando recuperar las pérdidas y apostando.
Los programas VIP pueden ser extremadamente peligrosos para las personas con adicción al juego. Cuanto más se pierde, mayor es la atención que se recibe. Los mensajes, bonos, apuestas gratuitas, invitaciones a eventos y la relación personal con el anfitrión pueden dificultar el abandono del juego. Lo que parece un programa de recompensas por fidelidad puede convertirse en un sistema que mantiene atrapados a los jugadores vulnerables.
En mi experiencia, el estatus VIP se volvió sinónimo de adicción. No me protegían. Me mantenían como un cliente de alto valor que, sin embargo, perdía clientes.
Si un anfitrión VIP, un gerente VIP o un gestor de cuentas de juego se pone en contacto contigo tras sufrir grandes pérdidas, tómalo en serio. Puede que no sea una recompensa, sino una señal de alerta.
Estos programas VIP abusivos requieren un escrutinio mucho mayor. No se debería permitir que los casinos y plataformas de juego en línea se dirijan agresivamente a personas que muestran signos de ludopatía. Captar nuevos jugadores es importante. Retener jugadores es importante. Pero proteger a los jugadores es aún más importante.
Ningún bono, invitación a un evento o estatus "exclusivo" justifica perder la salud, el dinero, las relaciones o la vida.









