Cabe añadir que los procesadores de pagos se enfrentan a un riesgo regulatorio mucho mayor si ignoran o gestionan incorrectamente los flujos sospechosos: las normas AML/KYC los obligan a investigar y presentar informes de actividades sospechosas, y las infracciones pueden conllevar multas cuantiosas, la suspensión o revocación de licencias y graves daños a la reputación. Dado que los pagos cuantiosos o repetidos relacionados con juegos de azar a destinatarios de riesgo son una señal de alerta, los procesadores a menudo prefieren cooperar o realizar reembolsos para limitar su exposición. Los resultados varían según el caso y la cantidad, pero esa presión regulatoria juega a nuestro favor.
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