El jugador portugués llevaba 60 meses esperando un retiro, pero su cuenta estaba bloqueada debido a problemas con una tarjeta de débito extraviada. A pesar de enviar los comprobantes IBAN del mismo banco y explicar la situación, el casino insistió en que presentara una prueba de la tarjeta original. Se le solicitó al jugador que proporcionara pruebas adicionales, como un extracto bancario sellado que confirmara la titularidad de la tarjeta, pero no respondió a estas solicitudes. En consecuencia, la reclamación se cerró por falta de comunicación, con la opción de reabrirla si el jugador decidía volver a contactar con el casino.









