El jugador eslovaco llevaba casi un año jugando activamente en el casino, había completado el proceso de verificación de identidad (KYC) y había retirado fondos sin problemas. Tras ganar 1000 €, su cuenta fue cancelada y sus fondos confiscados por supuestas cuentas duplicadas, acusación que él negó. Solicitó pruebas de esta infracción y una revisión de su caso, señalando que utilizaba sus propias credenciales y que en ocasiones compartía un punto de acceso móvil para conectarse. La reclamación se cerró debido a la falta de respuesta del jugador a las consultas del equipo de reclamaciones, lo que impidió una mayor investigación o resolución en ese momento.









