El jugador polaco sufrió la confiscación de todas sus ganancias por parte del casino sin una razón clara. A pesar de sus reiteradas solicitudes de aclaración, solo recibió respuestas genéricas. El equipo de quejas intentó contactar con el casino en varias ocasiones, pero no obtuvo ninguna colaboración. En consecuencia, la queja se marcó como no resuelta y se cerró, recomendándose al jugador que contactara con la autoridad competente en materia de juegos de azar para obtener más ayuda. La falta de respuesta del casino afectó negativamente a su reputación.










