La jugadora, procedente de Portugal, solicitó el cierre de su cuenta debido a su adicción al juego. Envió varios correos electrónicos, pero no recibió respuesta. Deseaba recuperar sus pérdidas de 625 € y estaba frustrada por la falta de comunicación del casino. Finalmente, el casino cerró su cuenta sin reembolsarle el dinero y no respondió a las múltiples solicitudes y comunicaciones tanto de la jugadora como del equipo de reclamaciones. Tras varios intentos infructuosos de contactar con el casino, la reclamación se marcó como no resuelta debido a la falta de cooperación del casino. Se le recomendó a la jugadora que elevara el asunto al organismo regulador del juego correspondiente para obtener ayuda adicional.













