Un jugador de Finlandia presentó una queja formal contra TryBet por infracciones relacionadas con el juego responsable, la protección del consumidor y los derechos de protección de datos. Tras solicitar la autoexclusión y la prohibición de recibir publicidad debido a su adicción al juego, el jugador recibió una respuesta y asistencia limitadas, lo que le permitió seguir jugando sin medidas de protección. El jugador aportó pruebas de sus intentos de comunicación. La autoridad de licencias revisó la queja y determinó que el casino había actuado conforme a sus procedimientos y que la primera solicitud de autoexclusión era anterior a la creación de la cuenta del jugador, lo que imposibilitó la verificación y la autoexclusión. En consecuencia, el equipo de quejas archivó y rechazó la queja.









