La jugadora neozelandesa tuvo serias dificultades para retirar sus ganancias de 30.000, tras haber sido informada de que había superado los límites de apuesta. Después de que se le devolvieran algunos fondos a su cuenta, experimentó constantes problemas de verificación y recibió información errónea sobre sus opciones de retiro, lo que finalmente resultó en que no recibiera nada. La reclamación se cerró debido a la falta de respuesta de la jugadora a las solicitudes de información adicional del Equipo de Reclamaciones. El caso quedó abierto para su reapertura si la jugadora decide retomar la comunicación.








