El jugador español había ganado un premio de 4000 € por quedar primero en un torneo de ruleta, pero el casino se negó a pagar, alegando que podía hacer lo que quisiera. La negativa del casino a cooperar con el proceso de reclamación quedó documentada, ya que los repetidos intentos de contactar con ellos fueron ignorados. La reclamación se marcó como no resuelta debido a la falta de cooperación del casino. Se le recomendó al jugador que elevara el asunto a la autoridad reguladora competente, la Dirección General de Ordenación del Juego, para su resolución.











