La jugadora de Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue injustamente expulsada del casino de forma permanente, a pesar de tener una sola cuenta. Refutó la afirmación del casino sobre la existencia de múltiples cuentas. Confirmó que ningún otro miembro de su familia ni usuarios con la misma dirección IP habían creado cuentas, y que no había utilizado VPN ni software de enmascaramiento de IP. Su cuenta fue cerrada con un saldo de 250 USDT. La queja se archivó debido a su falta de respuesta a las solicitudes de información y pruebas adicionales, lo que impidió una mayor investigación o resolución en ese momento.









