La jugadora del Reino Unido solicitó la autoexclusión del casino el 19 de febrero debido a su adicción al juego, pero el casino no atendió su solicitud. A pesar de haber enviado varios mensajes expresando su falta de control sobre sus gastos, le permitieron realizar más depósitos y no respondieron a sus correos electrónicos. La jugadora aportó pruebas y se comunicó con el equipo de quejas, pero tras varias prórrogas y solicitudes de información adicional, dejó de responder. Por consiguiente, la queja se cerró por falta de respuesta de la jugadora, con la opción de reabrirla si retomaba la comunicación.









