El jugador japonés había usado un bono para ganar en el casino, pero le confiscaron todas sus ganancias tras intentar retirarlas, sin solicitar autenticación ni infringir claramente las normas. Consideró que este trato era injusto y decidió presentar una queja. La queja se elevó a un resolutor especializado, quien solicitó la cooperación del casino para aclarar la confiscación. Sin embargo, el casino no respondió a pesar de los repetidos intentos, y la queja se marcó finalmente como no resuelta por falta de cooperación. Se le recomendó que se pusiera en contacto con la autoridad de juego pertinente para tomar las medidas pertinentes.





