El jugador alemán había depositado 200 € dos semanas antes, pero el importe no se había abonado en su cuenta del casino, aunque sí se había cargado a su cuenta bancaria. Tras contactar con el proveedor ocho veces sin obtener respuesta, solicitó orientación sobre cómo proceder. El equipo de reclamaciones le informó de que debía contactar con el proveedor de pagos para investigar el problema, ya que el casino tenía una capacidad limitada para intervenir. A pesar de mantener la reclamación abierta durante un mes y ampliar el plazo de respuesta, el jugador no respondió. Por consiguiente, la reclamación se cerró por falta de comunicación, con la opción de reabrirla si el jugador volvía a ponerse en contacto.









