El jugador griego solicitó el cierre de su cuenta debido a su adicción al juego el 25 de agosto de 2024, pero el casino la reabrió sin su consentimiento, lo que le ocasionó pérdidas adicionales de 50 euros. Quería el cierre permanente de su cuenta y una indemnización por la infracción de las condiciones de juego responsable. El Equipo de Quejas revisó el caso, pero concluyó que, sin la solicitud original de autoexclusión como prueba, no podían ofrecerle más ayuda. En consecuencia, se cerró la queja y se le informó al jugador sobre los procedimientos adecuados para futuras solicitudes de autoexclusión.









