El jugador español sufrió importantes retrasos en la tramitación de su autoexclusión del casino, que duró más de 10 días sin recibir respuesta del departamento responsable a pesar de sus múltiples correos electrónicos. Expresó su preocupación por el cumplimiento del casino con las leyes de juego responsable. La reclamación se resolvió después de que el casino confirmara que la cuenta del jugador había sido excluida y cerrada por el departamento correspondiente. Sin embargo, debido a la falta de respuesta del jugador a los mensajes de seguimiento del Equipo de Reclamaciones, el caso fue cerrado por parte de dicho equipo.









