La jugadora polaca tuvo dificultades para retirar fondos de Goldbet tras cambiar su tarjeta de cajero automático, lo que derivó en repetidas solicitudes de verificación KYC. A pesar de haber enviado su documentación dos veces en los últimos 10 días, solo recibió respuestas genéricas que indicaban que su caso estaba siendo considerado con urgencia. La queja se cerró como no resuelta debido a la falta de respuesta del casino y su reiterada negativa a participar en los esfuerzos de mediación. Se observó que esta falta de cooperación era una práctica habitual del casino, lo que había dado lugar a varios casos similares sin resolver. La calificación general del casino se vio afectada negativamente por estas quejas sin resolver.








