El jugador del Reino Unido tuvo dificultades para autoexcluirse del casino tras repetidos intentos, lo que le llevó a gastar más de 4010 libras esterlinas en contra de su voluntad. A pesar de haber informado al casino de su situación, este mantuvo su cuenta abierta y le ofreció incentivos en efectivo, lo que le causó problemas financieros. La reclamación se cerró debido a la falta de respuesta del jugador a las consultas y recordatorios del equipo de reclamaciones. Se le informó al jugador que podía reabrir la reclamación en cualquier momento retomando la comunicación.








