El jugador alemán tuvo dificultades para retirar sus fondos tras una recaída en su adicción al juego, perdiendo aproximadamente 8000 € en Playio. Solicitó un reembolso, alegando que el proveedor estaba al tanto de su adicción y de la legalidad del sitio, pero su solicitud fue denegada. Se le recomendó que informara al casino sobre su problema con el juego y que solicitara la autoexclusión, lo cual era su responsabilidad. Debido a la falta de respuesta del jugador a las consultas y recordatorios, la reclamación se cerró sin mayor investigación. Se le informó que la reclamación podría reabrirse si decidía retomar la comunicación.

