La jugadora estadounidense no pudo acceder al sitio web del casino ni enviar correos electrónicos, lo que levantó sospechas de estafa. Esto le impidió retirar sus ganancias. La última vez que accedió a su cuenta fue el jueves y esta fue verificada. Intentó usar diferentes dispositivos, pero seguía sin poder acceder al sitio. Recibió un correo electrónico del casino Raging Bull, en el que no tenía cuenta, ofreciéndole 50 fichas. La jugadora sospechó que podría tratarse de una estafa, ya que su cuenta en Raging Bull mostraba un saldo cero. Nos comunicamos con el representante del casino para investigar el asunto. Sin embargo, debido a la falta de respuesta de la jugadora, no pudimos continuar con la investigación y tuvimos que rechazar la queja.









