La jugadora española llevaba un mes esperando tres pagos de 500 € cada uno, que sumaban un total de 1500 €, y no podía solicitar más retiros hasta recibirlos. A pesar de las garantías del servicio de atención al cliente de que todo estaba en orden, sospechaba que se trataba de una táctica dilatoria para retener sus fondos. El casino solicitó inicialmente varias rondas de documentación, incluyendo la verificación de identidad y la prueba de propiedad de la billetera de criptomonedas, lo que provocó retrasos. Tras proporcionar toda la información y los datos de pago solicitados, el casino accedió a procesar un retiro manual, pero posteriormente le informó de que el método de pago preferido no estaba disponible y le pidió datos de una billetera alternativa. Según se informó, el retiro se procesó por parte del casino, pero permaneció pendiente durante varias semanas, y las revisiones internas en curso causaron más retrasos. Finalmente, la jugadora confirmó que su saldo era cero y, tras un seguimiento y comunicación continuos, la reclamación se marcó como resuelta tras su confirmación.














