La jugadora australiana no pudo retirar sus ganancias de más de 600 dólares, a pesar de haber depositado 500 y apostado una cantidad considerablemente mayor. Acusó al casino de proporcionar información falsa y estafarla, ya que su banco confirmó las sospechas de fraude respecto a la legitimidad del casino. El equipo de reclamaciones intentó esclarecer su situación mediante preguntas específicas; sin embargo, la jugadora no respondió. En consecuencia, la reclamación fue desestimada por falta de información para una investigación más exhaustiva.








