El jugador austriaco abrió una nueva cuenta tras haber cerrado la anterior por adicción al juego y depositó 250 €. Exigió el reembolso de su depósito y solicitó el cierre de la nueva cuenta, petición que el casino no atendió a pesar de los múltiples correos electrónicos. El equipo de reclamaciones solicitó aclaraciones y pruebas al jugador para comprender la situación, pero no obtuvo respuesta. Por consiguiente, la reclamación se cerró por falta de comunicación del jugador, aunque este podía reabrirla si deseaba volver a contactar con él. Tras la reapertura, se confirmó que la solicitud original de cierre de cuenta del jugador se había procesado en seis días, lo que se consideró una demora, pero que no se habían realizado depósitos ni se había jugado después de la solicitud de autoexclusión, y que el casino había actuado conforme a sus políticas. La reclamación se resolvió sin reembolso debido a que los fondos se habían utilizado antes del cierre, y el casino ha sido puesto bajo observación para detectar problemas similares en el futuro.









