La jugadora de Nueva Zelanda había presentado ocho solicitudes de retiro, todas canceladas. El casino atribuyó las cancelaciones a su banco, quien confirmó que no era el problema. A pesar de confirmar que su cuenta no requería verificación para retiros, no recibió asistencia tras múltiples correos electrónicos e intentos de chat en vivo. El Equipo de Quejas se comunicó con la jugadora y el casino, confirmando que el casino había proporcionado evidencia del rechazo del pago. Sin embargo, debido a la falta de respuesta de la jugadora a las consultas en curso, la queja se cerró por el momento, con la opción de reabrirla en el futuro.





