El jugador de Quebec había solicitado repetidamente la autoexclusión o el cierre de su cuenta, pero el casino Eniken se negó a acceder a su petición a pesar de su grave adicción al juego. El jugador expresó su urgencia por hablar con un supervisor para resolver el asunto. Posteriormente, el casino confirmó que la cuenta del jugador había sido cerrada permanentemente y ya no estaba activa. El equipo de quejas marcó la reclamación como resuelta tras esta confirmación, aunque aún se esperaba la confirmación final del jugador. El caso se cerró temporalmente, con la opción de que el jugador lo reabriera si necesitara más ayuda.


