La jugadora portuguesa sufrió el bloqueo de sus retiros durante dos semanas sin previo aviso, a pesar de haber realizado retiros anteriores con éxito y tener su cuenta verificada. Si bien siguió enviando la documentación requerida, recibió respuestas tardías y reiteradas solicitudes de la misma información. La queja se marcó como no resuelta debido a la falta de cooperación del casino y a la ausencia de una licencia válida o un servicio alternativo de resolución de disputas. Se señaló que la queja no resuelta podría afectar negativamente la reputación del casino, pero no se logró una solución directa al problema de los retiros.








