El jugador noruego estuvo inmerso en un proceso de verificación de identidad (KYC) prolongado durante dos semanas tras solicitar varios retiros que sumaban 3 x 500 euros. A pesar de haber presentado diversa documentación, el casino continuó solicitando información adicional, lo que provocó retrasos en el procesamiento de sus ganancias. El problema se resolvió gracias a la proactiva actuación del casino para atender las inquietudes del jugador, sometiéndose a un riguroso procedimiento de verificación KYC, lo que permitió solucionar la queja inicial. Se le recomendó al jugador que, de ser necesario, presentara una queja independiente ante cualquier nuevo problema con los retiros.




