Causas
de la adicción
al juego

Por qué es tan adictivo el juego y cómo se desarrolla la ludopatía

El juego tiene muchas facetas. Por un lado, puede ser una forma de entretenimiento divertida, pero, por otro, puede acabar convirtiéndose en una adicción grave. Hay personas que son capaces de disfrutar del juego de forma ocasional y sana, pero otras sucumben a la adicción y no pueden ponerle freno.

En este artículo exploraremos la naturaleza adictiva del juego, las causas que provocan el desarrollo de la ludopatía y por qué hay gente que es más propensa a este problema.

Índice:

Tipos de jugadores y riesgo de desarrollar un problema de ludopatía

¿Por qué hay personas que pueden disfrutar del juego como una forma de diversión inofensiva, pero en otros casos se convierte en una adicción peligrosa? Tal vez la respuesta más lógica sea que cada jugador disfruta del juego de un modo distinto. El doctor Robert L. Custer, uno de los pioneros de los tratamientos contra la ludopatía, identificó seis tipos de jugadores.

  1. Jugadores profesionales
  2. Jugadores antisociales
  3. Jugadores sociales ocasionales
  4. Jugadores sociales serios
  5. Jugadores escapistas o de evasión
  6. Jugadores compulsivos

Nota: Desde la publicación de las teorías de Custer en la década de los 80, la ludopatía ha pasado a ser reconocida como una adicción en lugar de un comportamiento compulsivo, como ocurría hasta entonces. A pesar de ello, la clasificación que estableció Custer sobre los tipos de ludópatas no ha perdido su relevancia.

Cada grupo tiene sus propios motivos para jugar, lo que influye directamente en las probabilidades de un individuo de desarrollar una adicción al juego.

1. Jugadores profesionales

En el caso de los jugadores profesionales, el juego no es una actividad de la que participen por diversión o goce personal, sino que es su profesión, así como su fuente principal de ingresos. Este tipo de jugadores no abunda en los juegos de casino online contra la casa, ya que estos han sido concebidos para que el casino tenga siempre ventaja. Sin embargo, los jugadores que se dedican a explotar profesionalmente los bonos de casino o que cuentan cartas en el blackjack podrían constituir una subcategoría relevante del jugador profesional.

Nota: el ejemplo más extendido de jugador profesional es el que se dedica al poker. Es posible ganar dinero jugando a poker porque los jugadores se enfrentan entre sí en lugar de contra la casa. No obstante, hay que invertir muchas horas de entrenamiento y preparación para llegar a ser profesional.

Los jugadores profesionales tienen pocas probabilidades de desarrollar un problema de ludopatía. Se rigen por una actitud lógica y sistemática, ya que tienen un plan y una estrategia muy claros. Además, los motivos que los llevan a jugar poco tienen que ver con los de un jugador ocasional.

2. Jugadores antisociales

Al igual que los jugadores profesionales, los jugadores antisociales también consideran el juego como un medio para ganar dinero. Sin embargo, a diferencia de los profesionales, estos suelen recurrir a prácticas ilegales para obtener un beneficio. Buscan formas de obtener ventaja sobre la banca y no tienen reparo en infringir la ley para alcanzar su objetivo. Recurren a prácticas como el amaño de partidos en las apuestas deportivas, al uso de cartas marcadas en juegos de mesa, etc.

Los jugadores antisociales no acostumbran a desarrollar problemas de ludopatía, pero pueden utilizarla como excusa cuando sus actividades ilegales los arrastran a una situación comprometida.

3. Jugadores sociales ocasionales

Los jugadores sociales ocasionales conciben el juego como una forma de entretenimiento. Suelen participar en actividades relacionadas con el juego con sus amigos y las aprovechan para socializar y distraerse de la rutina de su vida diaria e incluso para relajarse.

El juego no acostumbra a tener un impacto especialmente negativo en este tipo de personas. Sus familias y su vida social y profesional no se ven perjudicadas por este pasatiempo. En comparación con otro tipo de jugadores, los ocasionales mantienen una actitud equilibrada y sana hacia el juego.

4. Jugadores sociales serios

Tal y como su propio nombre indica, los jugadores sociales serios se asemejan mucho a sus homólogos ocasionales, pero muestran una mayor dedicación. El juego es una de las formas de entretenimiento más frecuentes y una de las opciones favoritas para pasar su tiempo libre. No obstante, ocupa un escalafón inferior en sus prioridades, por debajo de la familia, los amigos, el trabajo, etc. Estos individuos son capaces de controlar sus hábitos de juego.

5. Jugadores escapistas o de evasión

Mientras que los jugadores ocasionales y serios juegan para entretenerse, los escapistas o de evasión recurren al juego para hacer frente a los problemas de la vida. Estos problemas pueden ser de muchos tipos y abarcan desde el aburrimiento hasta la soledad, la ira o la depresión. Si el estado mental del jugador empeora y no dispone de los recursos necesarios para enfrentarse a estos pensamientos y emociones negativas, es muy probable que sus hábitos de juego también se agraven. Y en el peor de los casos, podrían derivar en una adicción.

6. Jugadores compulsivos

Los jugadores compulsivos (también conocidos como jugadores problemáticos o ludópatas) no tienen control sobre sus hábitos de juego. El juego se convierte en el aspecto más importante de su vida y están dispuestos a pagar cualquier precio y a realizar cualquier sacrificio con tal de jugar más. El juego tiene un efecto muy nocivo en ellos.

A continuación, nos centraremos en este tipo de jugadores: los compulsivos, problemáticos o ludópatas.

¿Es solo una cuestión de dinero?

En pocas palabras, no, no lo es. Cuando se llevaron a cabo los primeros estudios sobre la adicción al juego, algunos especialistas afirmaron que el dinero podía ser el principal estímulo para los ludópatas. Sin embargo, con el paso del tiempo, los estudios posteriores demostraron que no era siempre así. La creencia de que los adictos están obsesionados con amasar una gran fortuna y disfrutar de un estilo de vida de lo más lujoso no es solo incorrecta, sino que puede resultar perniciosa para aquellos que sufren ludopatía.

Ello no significa que el dinero no desempeñe un papel muy importante en la vida de alguien con hábitos ludópatas, tan solo que no es el desencadenante de sus problemas de adicción. A continuación analizaremos las causas de la adicción al juego y nos centraremos principalmente en los factores biológicos y los factores psicológicos.

El ciclo financiero de un ludópata

Antes de meternos en harina, vamos a analizar cómo afectan los hábitos ludópatas al bienestar económico de un individuo. El ciclo financiero de un ludópata que describiremos a continuación es obra del doctor Henry Lesieur y es aceptado por la mayoría de expertos. Si padeces alguna de las tendencias mencionadas, lee nuestro artículo sobre síntomas y diagnóstico de la ludopatía para asegurarte de que no estás desarrollando hábitos potencialmente perjudiciales.

Conviene tener en cuenta que este ciclo financiero se define como "ciclo" por un motivo. También puede considerarse una espiral que se repite continuamente, pero cada repetición aumenta el padecimiento del jugador y empeora su calidad de vida hasta que toca fondo. Sin embargo, es posible romper el círculo. Lo ideal es que sea el propio afectado quien busque ayuda para superar su adicción. Si no se trata el problema a tiempo, podría acabar perdiendo todo su dinero o, peor aún, podría arrastrarlo a la muerte.

1. La disposición de fondos como factor de incitación al juego

Al principio de la adicción, el jugador tiene suficiente dinero para satisfacer todas sus ansias de juego. En este punto el importe de las apuestas tiende a alcanzar su cota más elevada. Se trata de una fase especialmente peligrosa para la gente que ha generado "resistencia" a las apuestas más bajas y estas ya no le producen satisfacción. Una persona que sufre un caso grave de adicción al juego puede perder la mayoría de sus ingresos mensuales en cuestión de días, y hasta en pocas horas, mientras busca un "subidón".

2. La falta de dinero como "inhibidor" del juego

Tarde o temprano, el ludópata empieza a sufrir problemas de liquidez, aunque a estas alturas aún no está arruinado. En esta fase del ciclo son habituales los sentimientos de ansiedad, arrepentimiento y melancolía. También empieza a asomar la cabeza el concepto de "intentar recuperar las pérdidas". Los adictos sienten la obligación de recuperar lo que han perdido, pero se trata de una posibilidad que casi nunca se hace realidad y que acostumbra a generar aún más pérdidas.

3. La falta de liquidez como causa de deudas y angustia existencial

Esta parte del ciclo se produce cuando el jugador adicto ha perdido todo el dinero. La sensación de ansiedad y melancolía da paso a la desesperación y, en ocasiones, a la depresión. Según la gravedad de la adicción y la fuerza de voluntad del jugador, este puede ser capaz de abandonar el hábito por completo durante un tiempo limitado. Sin embargo, cada vez le resultará más difícil lograrlo, ya que en los casos más graves de ludopatía los jugadores pueden llegar a sentir síndrome de abstinencia cuando no juegan, como sucede con los adictos a las drogas.

El ciclo finaliza y se reinicia cuando el jugador consigue más dinero. El dinero puede tener diversas procedencias. La menos perniciosa es cuando proviene de su nómina, pero existen otras opciones (ordenadas de menor a mayor preocupación): préstamo familiar, préstamos de amigos, bancos, prestamistas usureros u obtención de fondos gracias a actividades ilegales.

¿Qué provoca y perpetúa la adicción al juego?

Cuando hablamos de adicciones, es importante entender que no tienen su origen en un único factor, sino en un cúmulo de factores interrelacionados que pueden dar pie a una gran variedad de reacciones, compulsiones y deseos, lo que desemboca en el comportamiento problemático. Estos factores pueden dividirse en los siguientes grupos en función de su origen: biológico, psicológico y social/espiritual. Este concepto se conoce también como el modelo biopsicosocial de las adicciones.

En el caso de la adicción al juego, nos centraremos en los dos primeros factores: los biológicos y los psicológicos. Existen pruebas concretas que confirman la existencia de estos factores, a los que podemos atribuir la gran mayoría de los casos de ludopatía. El objetivo a la hora de abordar algunos de los conceptos de fondo de esta enfermedad es analizar los mitos más extendidos para tratar el problema con más comprensión y compasión.

Factores biológicos

Algunos expertos han definido la adicción como una "enfermedad crónica del cerebro". Sin embargo, esta definición peca de simpleza, ya que puede transmitir al jugador la idea de que su adicción no tiene una solución posible puesto que no es más que un "enfermo". Si bien se trata de un enfoque incorrecto del problema, nos proporciona un punto de partida que resulta muy interesante.

En primer lugar, alrededor de un 50% de la adicción se debe a los factores biológicos de cada individuo. En segundo lugar, la idea de que la gente se vuelve adicta a una sustancia o actividad es técnicamente errónea. En realidad, desarrolla adicción a las sustancias químicas que secreta el cerebro en respuesta a los estímulos externos. En tercer lugar, la gente con un cerebro sano tiene más probabilidades de desarrollar una adicción. El cerebro humano está "programado" para obligarnos a repetir actividades y experiencias agradables. Se trata de elementos que nos ayudan a sobrevivir, como comer, beber y procrear. Los expertos en psicología y biología definen estas acciones como "comportamientos motivados".

Sin embargo, el cerebro puede adaptarse a nuevos estímulos y empezar a considerar que tienen la misma importancia, cuando no más, que los mencionados anteriormente. Este es el proceso biológico que lleva a un individuo a desarrollar una adicción. A medida que esta avanza, aumenta su impacto en el cerebro y llega a realizar cambios físicos en su estructura. En total, son seis los protagonistas principales de este proceso.

Tres partes del cerebro:

  • el córtex cerebral
  • la amígdala
  • el hipotálamo

Y tres sustancias químicas del cerebro:

  • la serotonina
  • la dopamina
  • la norepinefrina

el córtex cerebral

Los cambios del córtex cerebral afectan negativamente a la capacidad para tomar decisiones y aumentan la impulsividad y el comportamiento compulsivo. Estos cambios son el motivo por el que una persona adicta puede experimentar dificultades a la hora de tomar decisiones sensatas y saludables. En lugar de ello, es habitual que adopten conductas de riesgo y perjudiciales para su salud de forma impulsiva.

la amígdala

La amígdala está relacionada con los recuerdos y las emociones. Los recuerdos positivos y negativos crean asociaciones que ayudan al cerebro a anticiparse a lo que podría ocurrir. Pensemos, por ejemplo, en alguien que juega cada miércoles después de salir del trabajo y va a cenar a su restaurante favorito. El cerebro espera que este comportamiento se repita cada semana, lo que lleva a la formación de un hábito.

Sin embargo, si el jugador decide dejar de jugar y sigue repitiendo el resto de la rutina, sufrirá un síndrome de abstinencia, ya que el cerebro espera su dosis de buenas sensaciones. Por eso es fácil que alguien recaiga en el juego si no pone fin también a las rutinas y hábitos asociados con su adicción.

El hipotálamo

El hipotálamo está muy relacionado con la habilidad para soportar el estrés. Muchos jugadores, tanto los que padecen ludopatía como los que no, usan el juego como mecanismo para evitar situaciones de estrés. Por desgracia, la adicción rebaja la capacidad de reducir los niveles de estrés de forma efectiva, lo que da pie a un círculo vicioso en el que el jugador adicto pretende que el juego lo ayude a sobrellevar los niveles de estrés. El exceso de autoindulgencia en el juego suele poner a los jugadores en situaciones difíciles, lo que aumenta aún más los niveles de estrés. Sin embargo, si se pone fin a los hábitos de juego, el síndrome de abstinencia puede resultar aún más estresante.

la serotonina

La serotonina, en contraposición a la dopamina, se considera la auténtica "droga de la felicidad". Unos niveles bajos de serotonina causan melancolía e incluso depresión. La gente que padece problemas de adicción es muy proclive a sufrir cambios de humor. La serotonina también está vinculada con la motivación y los comportamientos motivados (por ejemplo, comer, beber, etc.). A menudo los ludópatas muestran anormalidades en los flujos y niveles de serotonina, algo que puede provocar problemas de comportamientos motivados (por ejemplo, saltarse la cena y pasarse toda la noche en vela para jugar aún más).

Curiosamente, la serotonina tiene un vínculo muy estrecho con el "intento de recuperar las pérdidas", una tendencia que se aprecia en todo el mundo y en todo tipo de jugadores. La serotonina y la dopamina también rebajan la sensibilidad de los jugadores al "desencanto" cuando pierden. Tras una racha de malos resultados, el jugador medio abandonará harto de la situación, pero en el caso de los jugadores que se han vuelto insensibles a los efectos negativos asociados con la pérdida de dinero, estos seguirán buscando durante mucho más tiempo una buena racha que les permita resarcirse.

la dopamina

La dopamina guarda una estrecha relación con los procesos asociados con la zona del cerebro en la que se encuentra la amígdala. En contra de lo que establece la creencia popular, la dopamina no es una "droga de la felicidad", sino que gobierna los sistemas de recompensa de nuestro cerebro. Llevar a cabo una acción considerada como "deseable" libera dopamina. El jugador experimenta esta descarga de sustancias químicas como un "subidón" y, por eso, se ve obligado a repetir este comportamiento. Se ha observado que los jugadores, tanto los recreativos como los ludópatas, presentan niveles de dopamina más elevados de lo normal.

Nota: La dopamina resulta muy interesante en el contexto de la adicción. La gente que sufre la enfermedad de Parkinson, provocada por irregularidades en los sistemas de dopamina, tiene más probabilidades de desarrollar una adicción que el resto de personas. Los científicos todavía están estudiando el alcance de la importancia de la dopamina.

La norepinefrina (noradrenalina)

La norepinefrina es una sustancia química que prepara y motiva el cuerpo y el cerebro para la acción. También aumenta el nivel de alerta, mejora la vigilancia y contribuye al almacenamiento y posterior recuperación de los recuerdos. Asimismo, causa inquietud y estrés. Obviamente, los niveles más altos se experimentan en situaciones de peligro, cuando entra en acción el instinto de lucha o huida.

Resulta interesante que tanto los jugadores que padecen ludopatía como los que no experimentan niveles superiores de norepinefrina cuando juegan. Este podría ser el motivo que explique que un gran número de personas desconecten del mundo real y se muestren ausentes cuando juegan. Además, se cree que esta sustancia química tiene influencia en las recaídas, en la sensibilización de la recompensa (el aumento progresivo de la emoción de una persona ante el mismo estímulo) y en la búsqueda de atención y sensaciones.

Factores psicológicos

Como ya hemos mencionado, la adicción es un complejo sistema de factores interrelacionados llamado modelo biopsicosocial de las adicciones. Se trata de una intricada red de interrelaciones, ya que cada factor tiene sus subdivisiones y enfoques, algo que también se puede aplicar a los aspectos psicológicos de la adicción.

Los especialistas han intentado encontrar un único enfoque psicológico que explique de manera directa la adicción al juego, pero sus esfuerzos han resultado infructuosos. La mejor teoría hasta la fecha, y la que cuenta con una mayor aceptación, es el "modelo integrado" propuesto por los psicólogos especialistas en adicciones Blaszczynski y Nower.

El modelo integrado reconoce las verdades aplicables de distintas teorías psicológicas (de aprendizaje, cognitivas, de adicción, de personalidad y psicoanalíticas) y las interrelaciona para crear una teoría integral del tema analizado. En este caso, Blaszczynski y Nower clasifican los jugadores ludópatas en tres categorías en función del razonamiento potencial que da pie a su adicción:

  • Jugadores vulnerables a nivel emocional
  • Jugadores condicionados a nivel conductual
  • Jugadores de base biológica

Su teoría acepta que todos los ludópatas muestran síntomas similares de hábitos insanos, pero el origen principal de estas tendencias es muy distinto. No obstante, los investigadores señalan que las tres categorías comparten múltiples aspectos, como factores ambientales, el papel central de la excitación del jugador, el condicionamiento (procesos de aprendizaje que llevan a un sujeto a reaccionar a determinados estímulos de un modo concreto, como sentir un intenso deseo de jugar a las tragaperras en cuanto se oye la música), y distorsiones cognitivas (ilusiones).

Jugadores vulnerables a nivel emocional

Los jugadores vulnerables a nivel emocional juegan para evadirse de la realidad y para hacer frente a los problemas de la vida. Este tipo de jugador compulsivo suele padecer alteraciones a nivel emocional, carece de estrategias de afrontamiento, está aislado socialmente y tiene una baja autoestima. La mejor forma de ayudarlos es mediante la terapia y el tratamiento de los daños emocionales subyacentes, así como ofrecerles estrategias de afrontamiento.

Jugadores condicionados a nivel conductual

Este tipo de jugadores se ven atrapados en sus compulsiones y comportamientos. Son muy susceptibles a desencadenantes ambientales y tienden a repetir las mismas series de acciones. La mejor forma para ayudarlos a abandonar estos patrones conductuales suelen ser las sesiones de terapia con especialistas.

Jugadores de base biológica

Estos jugadores son víctimas de su "configuración" biológica. Los factores genéticos y neuroquímicos desembocan en una necesidad casi constante de estímulos y acciones impulsivas. La medicación, combinada con la terapia, puede ayudar a los jugadores con hábitos problemáticos a dejar de ser esclavos de sus cuerpos y ser capaces de tomar sus propias decisiones.

La influencia del diseño del juego en la ludopatía

Por norma general, los casinos tienen una serie de objetivos muy claros. Tanto los presenciales como los online quieren que los jugadores jueguen el máximo tiempo y gasten el máximo dinero posible. Lo ideal es que los jugadores se vayan con una buena sensación y quieran repetir la experiencia. Esto se conoce como "acelerar la productividad de los juegos de azar". En realidad, significa "aumentar el número de apuestas realizadas por un jugador en un tiempo determinado".

Los casinos presenciales tienen una ventaja clara en comparación con los online. Como los jugadores están físicamente presentes, el casino tiene más recursos para influir en ellos gracias a su personal, a la distribución del casino o a la decoración. Sin embargo, los casinos online también disponen de técnicas especiales para influir en los jugadores.

Algunos de los juegos más populares y, por sorprendente que parezca, de las aplicaciones más famosas tienen como inspiración el mundo del juego online. Pensemos en Candy Crush, por ejemplo. Hace unos años, todo el mundo, de madres a hijos, estaba enganchado a este juego, que tiene una mecánica inspirada en los juegos de azar. Las redes sociales como Instagram y Facebook siguen unos principios muy parecidos a los de una tragaperras. Ah, ¡y Tinder! ¡Mejor no hablar del tema!

Analicemos las distintas técnicas que utilizan los diseñadores de juegos para mantenernos pegados a las pantallas de nuestros móviles y portátiles para que nos gastemos el dinero que tanto nos ha costado ganar.

1) Tokenización

La tokenización se produce cuando cambias una divisa por algo que la representa. Por ejemplo, una ficha de poker corriente y moliente. Esta técnica se usa en muchos casinos online y en la mayoría de los presenciales porque crea una especie de "distancia mental" con el valor real de la ficha. Así, resulta mucho más fácil gastar las fichas sin pensar demasiado en el dinero que estás gastando en realidad.

2) Gamificación

Este término derivado de "game" (juego en inglés) hace referencia a una serie de técnicas inspiradas en el hermano pequeño de los juegos de azar: los videojuegos. Estas técnicas pueden ser de lo más variadas. Algunos casinos online tienen tablas de clasificación para motivar a los jugadores y que estos compitan entre sí para alcanzar los primeros puestos, asuman mayores riesgos y jueguen más. Otras técnicas incluyen juegos de habilidad que crean la sensación de ser un experto, lo que aumenta el sentimiento de realización y satisfacción con uno mismo.

Sin embargo, también hay técnicas de gamificación que no suelen encontrarse fuera de los casinos sociales. Por ejemplo, tiempos de espera arbitrarios para conseguir más fichas o micropagos para seguir jugando de inmediato.

3) Acceso sencillo a distintas oportunidades de juego

El concepto es bastante sencillo. Lo ideal es que el jugador tenga un acceso fácil a diversos tipos de juegos sin tener que hacer clic en otra pestaña o sitio. Cuando alguien se siente cómodo es fácil que sucumba a la pereza y que una pequeña molestia como hacer clic en una página distinta haga que se reduzcan las probabilidades de seguir jugando.

4) La incertidumbre de la recompensa

Conocida también como "incertidumbre de la proporción intermitente variable", esta técnica fue desarrollada a partir de las teorías de B. F. Skinner (el famoso creador de la Caja Skinner, que él mismo llegó a comparar con una tragaperras). Su investigación demostró que la gente experimenta reacciones más fuertes cuando no está segura de si ganará o no. Esperar un resultado crea un suspense que no se resuelve hasta que se desvela.

Más adelante, la industria del juego se dio cuenta de que podía motivar a los jugadores para que jugaran más tiempo y más rápido gracias a pequeñas victorias y derrotas ajustadas. Es poco probable que alguien que tiene la sensación de que está a punto de conseguir un "gran premio" deje de jugar.

5) Pérdidas disfrazadas de ganancias

También conocidas como "falsas ganancias", las pérdidas disfrazadas como ganancias son habituales en las máquinas tragaperras que tienen un gran número de líneas de pago. Muchas tragamonedas tienen 25, 50 o incluso cientos o miles de líneas de pago, lo que hace que aumenten las probabilidades de conseguir una "combinación ganadora".

Tras este concepto se esconde la creencia de que ganarás más a menudo, ya que hay más oportunidades. Y los jugadores, claro, quieren ganar siempre. Por lo tanto, apuestan más y siguen jugando porque tienen la sensación de que están ganando dinero. Sin embargo, las ganancias que consiguen en estas máquinas suelen ser inferiores al importe total apostado. Por lo tanto, el casino se acaba quedando igual con todo tu dinero, pero lo hace lentamente y sin que te des cuenta.

6) Refuerzo positivo audiovisual

Las luces brillantes y los efectos de sonido estridentes forman parte indisoluble del mundo del juego desde que tenemos uso de razón. Sin embargo, son pocos los que saben que estos elementos están diseñados para retener tu atención cuando ya han logrado captarla.

Una experiencia visual adecuada requiere de una sorprendente y meticulosa preparación. El sonido tiene que ser lo bastante alto para ahogar los ruidos que te rodean, pero no tanto como para distraerte. Asimismo, tiene que ajustarse a lo que está sucediendo frente a ti. Esto permite que los jugadores tengan la sensación de que sus acciones importan y que están influyendo directamente en el juego de algún modo. Y lo mismo vale para el diseño de los elementos gráficos, que debe ser llamativo, con colores brillantes, pero sin llegar a interferir en el juego. Algo para recrear la mirada mientras desconectas…

7) Funciones inductoras de la zona

Al analizar los elementos que provocan y perpetúan la adicción al juego, hemos mencionado que la adicción suele ser un mecanismo de afrontamiento con un mal desenlace cuando se usa para eludir emociones negativas. "La zona", definida por la investigadora Natasha Schüll, es un concepto clave para comprender este comportamiento.

Conocida también como "el subidón del jugador", es un estado mental en el que el jugador se sumerge por completo en el juego. Pierde la noción del tiempo y puede llegar a pasar varias horas hasta que algo lo distrae y lo saca del "estado de trance".

Son dos los principales componentes que arrastran al jugador a la "zona", y curiosamente ya los hemos mencionado: los gráficos y el sonido. Sin embargo, hay un tercer aspecto que los diseñadores de juegos deberían tener en cuenta a la hora de concebir sus creaciones: la velocidad del juego es el aspecto más importante. Si la mecánica es muy lenta, el jugador se aburre. Si es muy rápida, se frustra. Por ello, los diseñadores han empezado a programar los juegos para que se adapten a la velocidad que mejor se ajusta a los gustos de cada jugador.

Sin embargo, hay una característica que da al traste con todas estas consideraciones. La función de autojuego no es ninguna novedad. De hecho, está tan arraigada en la cultura del juego que todo el mundo la tiene muy interiorizada. No obstante, la gente no ve que puede resultar una función muy peligrosa en determinadas circunstancias. Al pulsar el botón de autojuego, el jugador ya no juega. La máquina lo hace por sí sola y resulta mucho más fácil perder la noción del tiempo o ser consciente del dinero gastado.

Conclusión

La adicción al juego es un tema mucho más complejo de lo que la mayoría de la gente cree. La combinación de factores biológicos y psicológicos crea un enemigo muy difícil de vencer. Si sospechas que un ser amado corre el riesgo de desarrollar una adicción, te recomendamos que leas nuestro artículo sobre síntomas y diagnóstico de la ludopatía. Si conoces a alguien que padece malos hábitos de juego, puedes sugerirle nuestro artículo sobre cómo superar la ludopatía o nuestra lista de centros de ayuda contra la ludopatía.

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