Cómo ayudar a un ludópata: guía para familiares y amigos

Si te preocupan los hábitos de juego de un ser querido, esperamos que encuentres las herramientas necesarias en este artículo, en el que explicamos el modo de identificar un posible problema con el juego, cómo hay que tratar a un ludópata y qué puedes hacer para proteger a tu familia.

Contenido del artículo:

  1. Indicios de ludopatía en un ser querido
  2. Cómo y por qué se desarrolla la ludopatía
  3. Cómo tratar el problema con un ludópata
  4. Cómo ayudar a un ludópata
  5. Cómo protegerse a sí mismo y a la familia

Indicios de ludopatía en un ser querido

¿Has notado que tu pareja, un familiar o un amigo actúa de forma sospechosa últimamente y te preocupa que pueda tener un problema de adicción al juego? Aunque puede que todo sea fruto de tu imaginación, existe la posibilidad de que tus sospechas estén justificadas. Por ello, antes de acusar a nadie, primero debes analizar las causas que han motivado tu preocupación.

En esta sección del artículo, hemos preparado tres listas de indicios que podrían sugerir que un ser querido tiene un problema de ludopatía. Confirma o disipa tus dudas revisando las listas y marcando los indicios aplicables.

Indicios relacionados con el dinero

  • Tiene deudas o pide dinero sin dar explicaciones
  • Desaparecen dinero u objetos
  • Llegan avisos sobre préstamos, impagos o cortes de suministro
  • No hay apenas comida en casa
  • "Pierde" dinero o la cartera con frecuencia
  • Faltan extractos bancarios
  • Tiene cuentas bancarias, tarjetas de crédito o préstamos que desconocías
  • Cambios importantes en los hábitos de consumo

Indicios sociales

  • Cambios de humor o enfados repentinos
  • Depresión
  • Evita el contacto con amigos y familiares
  • Dejadez o abandono de las aficiones de toda la vida
  • Quejas de amigos o familiares sobre un comportamiento insociable o distante
  • Evita reuniones y eventos sociales
  • Intenta controlar y manipular a la gente con amenazas, mentiras o su encanto
  • Se muestra discreto sobre ciertas actividades

Indicios relacionados con el tiempo

  • Desaparece durante períodos de tiempo que no puede justificar
  • No tiene tiempo para las actividades de diario
  • Se toma demasiados días libres o de baja en el trabajo
  • Pasa mucho tiempo leyendo o viendo contenidos sobre juegos de azar
  • Tarda más de la cuenta en completar tareas básicas (como necesitar dos horas para ir a comprar algo a la esquina)

Nota: si deseas más información sobre indicios que puedan sugerir un problema de adicción al juego, consulta nuestro artículo sobre síntomas y diagnóstico de la ludopatía.

Cómo y por qué se desarrolla la ludopatía

Puede que en las listas sobre indicios de ludopatía anteriores hayas visto reflejado el comportamiento de alguien cercano. En tal caso, es normal sentir confusión y desconfianza. "¿Cómo ha podido caer en la ludopatía alguien tan cercano a mí? ¿Cómo se ha metido en algo así?". Puede que estas preguntas te estén rondado por la cabeza ahora mismo.

Lo cierto es que nadie toma la decisión de convertirse en un ludópata. Es prácticamente imposible identificar una adicción en sus estadios iniciales; por ello, cuando logra identificarse, ya está muy arraigada. Hemos redactado un artículo que analiza más en profundidad las causas de la ludopatía; puedes leerlo aquí. Sin embargo, para que te hagas una idea de por qué la gente acaba sucumbiendo a sus hábitos de juego, a continuación explicamos los cuatro orígenes subyacentes de la ludopatía.

  1. La suerte del principiante: el jugador tiene la (mala) suerte de ganar un premio importante cuando empieza a jugar. Las personas a las que les ocurre esto tienen muchas probabilidades de volver a jugar de forma repetida con la esperanza de ganar de nuevo Ahora bien, cuando empiecen a perder, es posible que varíen sus hábitos de juego y acaben desarrollando una adicción.
  2. Válvula de escape: la gente con situaciones complicadas o problemas emocionales suele refugiarse en el juego para olvidarse de todo. El problema es que es muy fácil dejarse llevar por el juego. Estas personas pueden ver en los juegos de azar la respuesta a todos sus problemas, pero es justo lo contrario.
  3. Aislamiento social: la gente que se siente sola o aislada de los demás puede empezar a jugar para sentir que forma parte de una comunidad. Las necesidades de jugar derivadas de la infelicidad suelen ser las que tienen más probabilidades de desembocar en unos hábitos de juego poco saludables.
  4. Influencia paterna: suele decirse que el hijo de un fumador es muy probable que también acabe fumando. Pues con el juego pasa lo mismo. Si un niño vive en una familia en la que sus padres juegan a menudo, corre un alto riesgo de seguir sus pasos.

Antes de hablar con alguien sobre sus problemas con el juego, hay que tener varias cosas en cuenta. Una de ellas es identificar qué problemas o situaciones podrían haberle empujado a actuar así. Intenta mostrar empatía, ponerte en su lugar y entender su situación antes de juzgarle.

Cómo tratar el problema con un ludópata

Tienes motivos para pensar que alguien cercano sufre un problema de ludopatía, consideras que conoces el origen del problema y crees que ha llegado el momento de hablar con él sobre su comportamiento. Sin embargo, hay otra cosa que debe hacerse antes de sentarse a hablar.

Prepárate para la charla

Asegúrate de estar preparado mental y emocionalmente. Descubrir que alguien cercano sufre ludopatía puede provocarte ciertas emociones: pérdida de confianza, miedo, rabia, frustración, confusión, desamparo, etc.

Sin embargo, para poder ayudar a alguien, hay que ser fuerte. Se necesita mucho tiempo para que un ludópata corrija su comportamiento; por lo tanto, haz lo necesario por proteger tu bienestar y el de tus familiares y amigos. Sigue una rutina saludable que incluya ejercicio, reunirse con amigos y socializar, y dedica tiempo a tus propias aficiones.

Recuerda que el ludópata no se comporta así para fastidiarte o hacerte daño. Nadie decide ser ludópata, sino que es una víctima de las circunstancias. Los problemas con el juego suelen iniciarse como un intento mal encauzado por salir de una situación económica desfavorable.

Siéntate con esa persona y plantea el tema

Cuando estés suficientemente preparado, toca decidir cuándo y dónde intervenir. Elige un momento en que la persona en cuestión esté de buen humor y pueda mantener una conversación seria. En cuanto al lugar, intenta que sea un sitio discreto, donde ambos os sintáis seguros y tranquilos.

No olvides que, a pesar de las precauciones, nunca se sabe cómo va a reaccionar un ludópata. Puede que se enfade, que se sienta aliviado de tener a alguien con quien hablar, que sienta vergüenza por su comportamiento o que intente salir de la situación a base de mentiras. Piensa en estas posibles reacciones de antemano y decide cómo actuar ante cada una de ellas.

Sobre la charla en sí, hay una serie de recomendaciones que deberías tener en cuenta.

  • Explica el impacto que su adicción está teniendo en quienes le rodean.
  • Céntrate en los aspectos positivos y en lo que se puede hacer para mejorar su situación.
  • Habla sobre las ventajas de reducir o incluso dejar el juego por completo.
  • Subraya que estás haciendo esto porque te preocupas por su bienestar.
  • Usa la terminología propia del juego para que entienda mejor tu punto de vista.
  • Muéstrate una actitud abierta a lo que tenga que decir.
  • Pregunta hasta qué punto tienen que llegar las cosas para que se dé cuenta del problema.
  • Ten paciencia.
  • No le culpes ni le digas que él mismo es un problema.
  • No le sermonees; de lo contrario, dejará de escucharte.
  • No le digas lo que tú harías en su situación a menos que hayas salido de un problema parecido.
  • No le digas qué tiene que hacer; es mejor que lleguéis a la conclusión juntos.

Aunque es posible que pierdas un poco el hilo durante la conversación, asegúrate de que cubra estos cuatro puntos centrales.

1. Explica cómo te sientes

Explica a tu ser querido qué cambios has visto en su comportamiento, por qué te preocupa y cómo te hace sentir.

2. Escucha atentamente

Dale tiempo suficiente para que explique su versión de las cosas. No le interrumpas hasta que haya acabado. A continuación, pídele que piense en su actitud frente al juego, si considera que existe o no un problema.

Si dice que lo tiene controlado, proponle que haga una prueba que pueda prevenirle sobre su problema con el juego. Hemos dedicado un artículo al diagnóstico de la ludopatía con un montón de información útil, incluido un cuestionario de jugadores anónimos y múltiples formularios para diagnosticar la enfermedad.

3. Pídele su opinión

Pregúntale qué haría él en tu situación y cuál cree que debería ser el próximo paso. Si la charla sube de tono en algún momento y se convierte en una discusión acalorada, dala por terminada. Propón retomarla más adelante en un momento en el que ambos estéis más calmados.

4. Anímale a pensar en diferentes maneras de tratar el problema

Plantea los posibles enfoques que existen. Puedes recomendarle recursos útiles para que el propio afectado se informe antes de tomar cualquier decisión. En nuestro sitio web encontrarás el artículo Cómo tratar y superar los problemas de adicción al juego, que tal vez te resulte útil.

Cómo ayudar a un ludópata

No existe una única vía para rehabilitar a alguien que padece ludopatía, sino que dispones de diferentes alternativas que ahora mismo abordaremos. Cada planteamiento funcionará mejor o peor según la persona, por lo que no existe el modo de determinar de buenas a primeras cuál se adaptará mejor en tu caso.

Antes de nada, deja que la persona afectada elija qué método quiere intentar. Haz un seguimiento del progreso y, si la situación no mejora, prueba con otro. Recuperarse de una adicción lleva su tiempo, así que sé paciente y muestra tu apoyo.

1. Deja que el ludópata gestione la situación a su manera

Es posible que la persona no acepte ningún tipo de ayuda. Aunque es cierto que muy pocos ludópatas consiguen recuperarse por sí mismos, debes respetar su decisión. Al fin y al cabo, la experiencia personal es más importante que las palabras.

En caso de que elija esta opción, te recomendamos que hagas un seguimiento de su progreso y hables regularmente con él sobre su experiencia hasta el momento. Establece una fecha o periodo (por ejemplo, mensual) para sentaros y reevaluar la situación. Si ves que su comportamiento no mejora, plantéate un cambio de método.

Nota: asegúrate de facilitarle recursos útiles a lo largo del proceso. Para empezar, te recomendamos que consultes los artículos y enlaces de nuestra sección de Juego responsable y ayuda a jugadores ludópatas.

2. Trabajad juntos

Trabajar con un ludópata es una buena manera de progresar hacia su rehabilitación. Sin embargo, "trabajar juntos" no significa "hacerle todo el trabajo". Debes establecer ciertos límites que determinen hasta dónde y en qué medida vas a ayudarle. No sacrifiques tu salud, tu bienestar o tu estabilidad económica por él.

Hemos preparado varias sugerencias de lo que puedes hacer para ayudar. Elige las que te parezcan bien y aplícalas.

Gestión económica

  • Establece un límite máximo diario, semanal o mensual para dedicar al juego (lo ideal es que sea cero)
  • Ayúdale a crear un presupuesto general y a pagar las facturas mediante domiciliación bancaria
  • Piensa de qué manera puedes limitar su acceso al dinero para gastos no esenciales
  • Encárgate de sus tarjetas de crédito y débito durante un tiempo
  • Si te pide un préstamo, puedes pagar sus facturas o deudas y asegurarte de que te devuelva todo el dinero en un futuro

Socialización y actividades de ocio

Reducir o eliminar el juego puede suponer mucho tiempo libre para el ludópata. El aburrimiento es muy peligroso en estas circunstancias, ya que, al no tener con qué entretenerse, el impulso de jugar puede acabar imponiéndose.

  • Pasa el rato con la persona afectada y ofrécele actividades entretenidas para que no esté ociosa
  • Ayúdala a restablecer los vínculos con la familia y los amigos para crear una estructura de apoyo sana

Imposición de nuevas reglas en casa

Obviamente, es más fácil aplicar estas reglas si convives con la persona que padece ludopatía. No se trata solo de establecer ciertas reglas, sino también de acordar las consecuencias de saltárselas.

  • Pídele que exponga todas las deudas que tenga y consulta los extractos bancarios de forma regular para comprobar que no aparezcan nuevas deudas
  • Deja de ayudarle a pagar una deuda derivada del juego
  • Impide que pueda acceder a tu dinero y limita su acceso al dinero en general y a otras opciones de crédito
  • Gestiona sus finanzas durante un periodo de tiempo determinado
  • Si crees que es necesario, plantéale que vuestra relación depende de que abandone sus malos hábitos

3. Busca la ayuda de un profesional

A veces, el juego ejerce un control tan férreo en una persona que ni ella, ni tú, ni el resto de su entorno podéis hacer nada para ayudarla. En tal caso, es necesario acudir a un profesional. En nuestro sitio web hemos elaborado una lista de centros de ayuda y atención a la ludopatía, con opciones tanto nacionales como internacionales.

Si ves que ya no sabes qué hacer para intentar ayudar a alguien cercano, te recomendamos encarecidamente que busques ayuda en grupos de apoyo a ludópatas o que acudas a un profesional. Muchos grupos de apoyo son totalmente gratuitos. Y aunque a veces los psicólogos o los centros de ayuda pueden ser caros, es el precio que hay que pagar para rehabilitar a un ser querido.

Cómo protegerse a sí mismo y a la familia

Ayudar a un ludópata no debería acabar con la salud física, mental y económica de la familia.

Protege tu salud física y mental

Tratar un problema de adicción al juego puede llegar a ser agotador, tanto física como mentalmente, aunque no seas tú el principal afectado. Para proteger tu propio bienestar y el de tu familia, debes tomar ciertas precauciones.

Mantén una rutina diaria para ayudar a mitigar el estrés que provoca la ludopatía. Seguir una dieta saludable, dormir suficientes horas y hacer ejercicio de forma regular no solo te permitirá desconectar, sino que te ayudará a liberar dopamina, un neurotransmisor que contribuye a lograr el equilibrio adecuado entre cuerpo y mente.

Mantente entretenido con aficiones y actividades de ocio. No dejes que los problemas dominen cada momento de tu vida diaria, ya que así no ayudarás a nadie.

Socializa y habla con familiares y amigos. A veces en necesario sacar las cosas de dentro. Habla con gente de confianza y expresa tus emociones y preocupaciones. Habla de forma explícita y sin esconder nada; de lo contrario, el problema continuará consumiéndote.

Cómo decidir con quién hablar

Es natural que te preocupe hablar con alguien sobre los problemas de un ser querido. A veces puedes sentir que estás traicionando su confianza. Obviamente, el ludópata debe tener la libertad de escoger quién conoce sus problemas, por lo que deberías tratar el tema con él antes de hablar con nadie.

Sin embargo, si este niega sistemáticamente el problema, no te queda otra opción que hablar del tema con alguien a pesar de no contar con su consentimiento. Antes de hacerlo, analiza bien los pros y contras que ello conlleva y obra en consecuencia.

Posible amenaza física

A veces, los ludópatas pueden tener comportamientos violentos, tanto verbales como físicos. Aunque puede resultar complicado y parecer que de algún modo le estamos traicionando, en ocasiones es necesario distanciarse rápido de una persona así.

Prepara un plan de huida para el peor de los casos. Busca refugios y teléfonos de ayuda a los que acudir en caso de que sea necesario. Incluso puede que haga falta buscar asistencia legal, ya que nunca se sabe cómo va a evolucionar la situación.

Protege tu dinero

La adicción al juego es como un agujero negro que traga todo el dinero disponible y vacía carteras, ahorros y cuentas bancarias. El ludópata no se detiene cuando se queda sin nada, sino que acude a familiares, amigos y compañeros de trabajo. Por ello, si no quieres poner en peligro tu sustento, toma las medidas de precaución que resulten necesarias.

Para empezar, deja de prestar dinero o pagar las deudas del ludópata. Si ya le has prestado dinero, lamentarse no sirve de nada, pero no vuelvas a cometer el mismo error. También es conveniente no dejarle la tarjeta de crédito o decirle tu código PIN, así que no pierdas de vista la cartera en casa.

Replantea cualquier acuerdo económico que tengas con él. Si se trata de tu cónyuge o de un miembro de la familia, es posible que compartáis una cuenta bancaria o una tarjeta de crédito. Lo mejor es estudiar la situación detenidamente y, si es necesario, cancelar estas cuentas o tarjetas durante un tiempo. Si te apetece, puedes intentar gestionar todos los aspectos económicos del hogar. Si es algo que no puedes o no quieres hacer, plantéate darte de baja de cualquier cuenta conjunta que podáis tener y que cada uno tenga su propia tarjeta de crédito.

Evita deudas y una mala calificación de crédito. Elaborar presupuestos nunca es agradable, pero a veces resulta necesario. Explica a la familia que quizá toque apretarse un poco el cinturón durante un tiempo. Consulta tu historial de gasto y recorta todos aquellos que no sean necesarios. Prepara un presupuesto semanal o mensual y únicamente reparte el dinero que le corresponde a cada miembro de la familia durante dicho periodo. Prioriza las necesidades y paga las deudas a tiempo. Puedes domiciliar las facturas, la hipoteca y otros pagos regulares.

Evita problemas legales. Aunque suene a ciencia ficción, hay que estar preparado para cualquier eventualidad. Una adicción importante puede derivar en una situación descontrolada de forma rápida e inesperada.

Mantén el control de tus finanzas por si acaso, incluidos activos, gastos, ingresos, regalos, etc. También es buena idea hacer fotocopias de todos los documentos importantes, como títulos de propiedad y certificados de matrimonio o nacimiento, y guardarlo todo en un lugar seguro. Evita firmar documentos que no entiendas ni contratos que sepas que no vas a poder cumplir.

Si la situación te supera, consulta con un asesor financiero para que te ayude a gestionarlo todo y proteger la economía familiar.

Un asesor financiero puede hablar con tu banco y evitar que te rehipotequen la casa, por ejemplo. Si tienes una deuda importante, te dirá qué gastos debes priorizar y te ayudará a negociar ciertos pagos con bancos y agencias de crédito. En caso de que sea necesario, puede explicarte también las ventajas e inconvenientes de declararse insolvente, entre otras cosas.

Consecuencias negativas de la ludopatía en los hijos

Los problemas de adicción al juego de una persona pueden tener un gran impacto en sus hijos. Los hijos de ludópatas tienen mayores probabilidades de seguir los pasos de sus padres y acabar teniendo problemas de adicción al juego ellos también. Además, es muy probable que se sientan solos y desarrollen algún tipo de depresión.

En casos extremos, estos niños pueden sufrir problemas muy graves. En un hogar económicamente inestable, puede que no tengan acceso a una alimentación correcta y sufrir malnutrición, o puede que no haya dinero para comprar ropa y zapatos. Sus estudios y sus actividades de ocio también podrían verse afectados por la situación que arrastran en casa.

Los hijos de ludópatas suelen verse obligados a madurar antes que el resto de niños de su edad, ya que deben asumir algunas responsabilidades de sus padres, como cuidar de los hermanos pequeños. Además, es probable que asistan a peleas domésticas, violencia y una posible separación familiar, lo que podría dejarles incluso sin techo.

Cómo ayudar a hijos de familias con problemas de adicción al juego

Al igual que los adultos, los niños que se encuentran en estas situaciones necesitan expresar sus emociones y hablar de lo que les ocurre. Siéntate con ellos y déjales que hablen abiertamente sobre sus sentimientos.

Puede que se sientan un poco responsables de lo que pasa en el seno de la familia. Corta estos pensamientos de raíz y explícales que no deben sentirse culpables por nada. Cuando hables con ellos, no condenes a sus padres por ser ludópatas. Puede que les resulte un poco confuso a los niños, de modo que separa a la persona de sus actos y critica únicamente su comportamiento.

Mantén a los niños ocupados para ayudarles a despejar la mente. También conviene implicar a los niños en actividades familiares para evitar que se rompan los vínculos con los padres. Si es posible, es mejor no involucrarlos demasiado en la búsqueda de una solución al problema que afecta a la familia. Al fin y al cabo, tienen derecho a ser niños.

En resumen, ayudar a un ser querido con problemas de adicción al juego es una tarea difícil, pero puede conseguirse. Esperamos que este artículo te haya resultado útil y que tu familiar o amigo se recupere y consiga llevar una vida saludable.

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